La triste realidad del vehículo eléctrico

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Nos encontramos en pleno año 2017 y si miramos con detenimiento el catálogo de las distintas marcas de vehículos nos encontramos con que una amplia mayoría de ellos ya ofrecen coches 100% eléctricos o lo ofrecerán en un futuro muy cercano; Nos quieren vender la moto, válgame la expresión, de que el vehículo eléctrico no es el futuro, es el presente pero la triste realidad, al menos si hablamos de España, es que aún le queda un enorme recorrido para llegar a ser alternativa viable a vehículos de combustión.

Tengo que confesar que soy una persona que siempre ha tenido los pies en el suelo; me guío más por los hechos objetivos que por fantasías más o menos realistas y si hablamos de hechos debe haber consenso unánime en expresar que siendo el vehículo eléctrico mejor en términos absolutos que cualquier vehículo térmico y más eficiente energéticamente, desgraciadamente también es mucho más caro con limitaciones evidentes en cuestión de autonomía, lo cual queda agravado con una deficiente infraestructura de puntos de carga y la incomodidad de la lentitud de carga.

El gran problema del precio del vehículo eléctrico

En este apartado no hay mejor explicación que poner un ejemplo descriptivo para entender de lo que hablo. Pongamos que nuestra intención es comprar un vehículo en fecha reciente y nos tira la suavidad de manejo, su silencio, la ausencia de emisión de CO2 a la atmósfera y dentro del catálogo de marcas nos gusta la imagen del Hyundai Ionic que lo venden en motorizaciones híbridas y 100% eléctrico. Aparte que en España aún no se vende el eléctrico si nos vamos a la página de Hyundai en Alemania el híbrido se vende desde 23.900 € y el eléctrico desde 33.300 € (la friolera de casi 10.000 € más).

Money, money, money

Money, money, money

Pongamos otro ejemplo también ilustrativo: Renault vende el Clio en motorizaciones a gasolina y diésel así como el Zoe (de características similares pero 100% eléctrico). El precio del Clio más básico se encuentra en los 9.750 € de partida; en cambio el Renault Zoe con baterías no alquiladas saldría puesto en la calle desde 29.885 € (una diferencia de más de 10.000 €).

Como se observa, la diferencia de precio es absolutamente brutal y resulta consecuente que para un posible comprador se busquen otras alternativas más baratas que no encarezcan su precio por el simple hecho de que su tecnología aún se encuentra verde en el mercado.

La autonomía

Uno de los problemas a lo que se enfrentan los futuros compradores que se deciden a dar el valiente movimiento de “pasarse a lo eléctrico” es sin lugar a dudas la autonomía.

Vehículos eléctricos en carga

Vehículos eléctricos en carga

En cada familia tipo poseen al menos un vehículo. Éste nos proporciona libertad de movimientos e independencia para desplazarnos en viajes rutinarios al trabajo o de placer. Es evidente que en un 70 % de nuestros trayectos no necesitaremos más que 150 o 200 kilómetros de autonomía y, desde esta perspectiva, la gran mayoría de vehículos que se venden en la actualidad cubrirían nuestras necesidades. Pero, ¿que ocurre con los viajes o escapadas de fin de semana, de veraneo o simplemente sorpresivos? (bodas, bautizos y comuniones en ciudades dispares muy alejadas de nuestro entorno). La triste realidad es que en esos casos no nos sirve teniendo, si o si, que tirar de otro vehículo que satisfaga los requerimientos de nuestras necesidades deambulatorias.

Infraestructuras de puntos de carga

El estrés que supone quedarse sin batería en mitad de un trayecto en nuestro vehículo eléctrico quedaría, a mi juicio, salvado si en nuestras carreteras existieran suficientes puntos de carga como para satisfacer nuestras necesidades, algo así como las gasolineras que ya existen pero llamadas “electrolineras”.

Mapa de puntos de carga en Europa de la página de electromaps

Mapa de puntos de carga en Europa de la página de electromaps

Si tan importante es poseer suficiente autonomía en nuestro vehículo opino que mucho más lo sería que cada 50 o 100 kilómetros pudiéramos acceder a puntos de carga y en esto, mis queridos lectores, es dónde falla estrepitosamente España. Los puntos existentes (acudir a electromaps es no sólo recomendable sino imprescindible), aparte de ser escasos no son suficientemente accesibles; muchos de ellos se encuentran fuera de servicio o necesitan tarjetas que carecemos para su funcionamiento o, simplemente, tienen una potencia tan escasa que necesitaríamos varias horas para tan siquiera aumentar de manera insuficiente nuestra autonomía.

Incomodidad por la lentitud de carga

Lo que todo futuro comprador de un vehículo eléctrico debe tener claro es que en su domicilio debe poseer un punto de carga (ya sea en una vivienda unifamilar o en una comunidad de vecinos). Este punto de carga puede ser un enchufe como el que tenemos en nuestras casas o un Wallbox más potente redundando, en este último caso, en una disminución del tiempo que necesitamos para una carga completa de nuestras baterías.

Nuestro punto eléctrico cubriría nuestra necesidad de poseer un vehículo con suficiente carga en su interior para el día a día pero eso supone la rutina de tener que enchufarlo a la corriente siempre que vayamos a manejarlo lo cual supone de por sí una incomodidad, siempre y cuando lo comparamos con los vehículos a combustión.

Por si fuera poca esta incomodidad, el hecho de tenerlo que cargar además en otros puntos distintos de nuestra vivienda para llegar a nuestro destino en distintas circunstancias y la lentitud que en muchos casos podría suponer para estos menesteres, hacen que muchos de nosotros no nos imaginemos como alternativa viable y factible a los absolutamente ruidosos, contaminantes y escasamente eficaces vehículos térmicos.

Pon un Tesla en tu vida

Vehículo eléctrico Tesla Model 3

Vehículo eléctrico Tesla Model 3

Muchos de los problemas que se han descrito en este artículo quedarían firmemente solucionados si el vehículo en cuestión fuera un Tesla. Los vehículos Tesla de la empresa californiana de su famoso CEO Elon Musk (ya sean el Model S o Model X) presumen de una fantástica autonomía (por encima de los 350 kilómetros los más básicos llegando al umbral de superar los 500 en categorías especiales), con una infraestructura solvente y rápida de puntos de carga pero les fallaría probablemente lo esencial, su exorbitante precio. En este punto me quiero referir a que el próximo Model 3 (se venderá en España a partir del año próximo o incluso a 2019), bajara el precio de los Tesla a los 45.000 € (iva incluido) pero para muchos de nosotros seguirá siendo un precio prohibitivo para nuestras exiguas carteras.

Conclusión

Si habéis llegado hasta aquí la conclusión no puede ser más desalentadora. Los vehículos eléctricos a día de hoy son extremadamente caros, con autonomía tan escasa que no cubre de modo completo nuestras necesidades de movilidad, con una infraestructura de puntos de carga (al menos en España) que imposibilita desplazarse largos kilómetros sin tener que mendigar por las esquinas (a veces incluso a usuarios particulares sensibilizados con la problemática) unos pocos kilovatios y si a todo ello unimos la incomodidad de tener que cargar diariamente nuestro vehículo y la lentitud para ello resulta, en conjunto y en su globalidad, una ecuación de difícil resolución.

No tengo dudas que si tengo que elegir entre vehículo eléctrico o vehículo a combustión siempre elegiré el eléctrico pero quizás, con todo el dolor de mi corazón, aún le reste unos años para ser alternativa seria y posibilidad real para nuestras necesidades a un precio contenido y similar a los actuales vehículos a gasolina o diésel. Si me pidieran consejo un futuro comprador de un vehículo eléctrico le diría que si puede esperar cinco años lo haga y si le urge la compra lo más sensato y racional (al menos si vive en este bendito, y también maldito, país que es España), es valorar la posibilidad de hacerse con un vehículo con tecnología híbrida que nos sirva de transición.

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