Reflexiones sobre el Apple Watch

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Apple Watch dorado

Apple Watch dorado

Me resulta muy curioso de qué manera ciertas personas, amantes de la tecnología y del cacharreo (geeks del mundo para entendernos), valoran ciertos productos, el Apple Watch por ejemplo, no por lo que le pueden dar en el día a día sino por lo que ellos quisieran en su imaginación que le dieran, obteniendo con ese planteamiento una profunda decepción, y me explico.

En conversaciones de salón, o simplemente informales, me maravillo de la opinión de entendidos en este vasto mundo de la tecnología de que el Apple Watch es, literalmente, una mierda porque no puede mostrarnos con la aplicación nativa de calendario del reloj los eventos de la semana siguiente o no posee el módulo de gps integrado para poder orientarnos y recibir datos de actividad sin necesidad del iPhone en nuestro bolsillo, o de la lentitud en abrir ciertas apps, probablemente aún no adaptadas a su nuevo sistema operativo Watch os2, lo cual consiguen sin pretenderlo que no se encuentren completamente felices en el uso del mismo. Yo, no me entiendan mal, me muestro muy a favor de estos planteamientos pues consiguen apretar a la compañía que lo fabrica, en el mayor de los casos, para esmerarse aún más si cabe en perfeccionar el producto, y es por eso que, de hecho, opino que en la mayoría de las ocasiones llevan toda la razón; el Apple Watch no es un producto perfecto y esto afea la experiencia de usuario, esto es un hecho absolutamente incontestable.

Interface de usuario del reloj de Apple

Interface de usuario del reloj de Apple

Pero en este artículo pretendo reflexionar si estas actitudes resultan productivas, ¿no sería más práctico gozar de todas las virtudes que pueda tener el reloj que quejarse de lo que no está habilitado a hacer?.

Voy a poner algunos ejemplos que pienso os resultarán interesantes del uso que yo le doy a mi reloj de Apple para así discernir lo mucho que disfruto con él

Cómo alguno sabréis, soy un profesional que me dedico al ejercicio de la abogacía y, por ventura o por desgracia, recibo muchas llamadas a lo largo del día. Antes, para no perder llamadas, algunas importantes, debía poner el sonido del móvil bastante alto, lo cual redundaba en un considerable estrés al escuchar ese sonido estridente; créanme si os digo que llegué a odiar el soniquete de la llamada. Ahora, me quedo tranquilo activando el silencio en el móvil, la llamada me llegará, a modo de vibración, en mi muñeca, respirando tranquilo de que no perderé ninguna. Lo mismo ocurre con las notificaciones de email, whatsapp, telegram o demonios me lleguen, filtrando a mi voluntad las mismas para no interferir en demasía en mi trabajo y mi productividad.

Distintas formas de interactuar con el reloj

Distintas formas de interactuar con el reloj

Recuerdo un día que por trabajo tuve que acudir a la capital del reino. Al finalizar la jornada, el compañero que me acompañaba y yo queríamos tomarnos unos vinitos y demás delicatesen en el Mercado de San Miguel (perdonad mi atrevimiento por la publicidad gratuita): le dije a Siri a través de mi reloj que me llevara hasta allí y así lo hizo, con una facilidad pasmosa, mostrando por medio de esa vibración sutil el camino a seguir.

Círculos de actividad

Círculos de actividad

Todos los días pretendo andar unos 10.000 pasos ya que mi talón de Aquiles lo tengo fastidiado desde hace un tiempo cómo para correr (mis queridos lectores, la edad no perdona), y tener un control exhaustivo de las calorías gastadas (ahora las tengo marcadas en 400 diarias) y las horas en que permanezco de pie para así rellenar los círculos concéntricos de mi Apple Watch resulta de todo punto aleccionador. A otros no sé si les servirá este método, a mí, sin duda, lo hace y mucho.

Cuando llego a casa tras una jornada dura en el despacho con llamadas, citas de clientes, redacciones de escritos dirigidos a los Juzgados, etc (que os voy a contar…), me gusta recostarme en mi sillón favorito dejando por fin el móvil a buen recaudo pues sé que si algún insensato con problemas legales urgentes y de enjundia, ose llamarme en la tranquilidad de mi hogar a mi móvil, podré atenderlo con mi reloj lo cual he hecho en innumerables ocasiones.

Para escuchar música o un podcast en el coche resulta, no necesario pero si conveniente, poder elegir lo que en ese momento desee escuchar, manejando mi reloj, sin tener que sentirme incómodo a la hora de buscar el móvil del bolsillo (cuando uno se encuentra sentado en el asiento del conductor es sumamente molesto hacerse con el móvil) pero siempre y cuando el vehículo esté parado o preparado para iniciar la marcha (hacerme caso: en la conducción toda precaución es poca para nuestra seguridad y la de otros que podemos encontrarnos a nuestro paso).

Modo noche

Modo noche

Ahora, desde hace un tiempo, me hago despertar con mi Apple Watch y, antes de cargarlo (algo que no debe olvidarse si queremos tenerlo listo para revista al día siguiente) no puede faltar el “Siri, despiértame a las siete”. El sonido que lleva preestablecido el aparato para estos menesteres es una delicia, probarlo pues no os veréis defraudados.

En definitiva, si sois cómo yo un feliz poseedor (para los no poseedores que duden si comprarlo por sus carencias, directamente os diría que esperaseis a la segunda o tercera generación, o quizás la cuarta, del reloj), de un Apple Watch, mi consejo, si me lo permitís, es que disfrutéis de lo que puede ofreceros y no os frustréis en lo que no puede hacer pues, no nos engañemos, el reloj de Apple a día de hoy y con la tecnología que posee en tamaño tan reducido (los componentes que integra son los que son, no caben sin que evolucione una tecnología de miniaturización) no es un móvil ni puede hacer lo que actualmente hace un móvil. Las siguientes generaciones del producto harán maravillas inimaginables, eso no lo dudo, pero ahora, en el momento presente, gozar de este producto, de su belleza de formas y de la facilidad, con sus limitaciones, para conseguir hacernos menos dependientes del iPhone en tareas sencillas.

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