La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido en nuestras vidas de una manera impresionante, y su regulación es un tema candente. Las Big Tech, las gigantes tecnológicas, han estado abogando por una mayor regulación de la IA. Pero, ¿cuál es su verdadera motivación? El experto en IA y cofundador de Google Brain, Andrew Ng, plantea un argumento convincente.

Las motivaciones de las Big Tech sobre la IA

Según Andrew Ng, existe una percepción errónea de que la IA podría llevar a la extinción de la humanidad. Esto ha llevado a la creencia de que la seguridad de la IA se puede lograr imponiendo regulaciones rigurosas y complicados requisitos de licencias. Empresas como OpenAI y Microsoft apoyan esta idea. Sin embargo, Andrew Ng advierte que esta forma de regulación podría tener graves consecuencias.

Big Tech quieren regular la IA

El concepto de licenciar la IA para hacerla más segura puede parecer sensato a primera vista, pero según Ng, esta estrategia podría «aplastar la innovación». Esta forma de regulación podría permitir a las grandes empresas tecnológicas evitar la competencia con proyectos de código abierto, lo que podría socavar el espíritu colaborativo y disruptivo del mundo Open Source.

Sam Altman, CEO de OpenAI, ha abogado enérgicamente por la regulación en el desarrollo de la IA. No obstante, se plantea la cuestión de si esta postura responde a los intereses de su empresa. La Unión Europea, a través del AI Act, está avanzando en la regulación de la IA, lo que podría dificultar la colaboración en el ámbito del código abierto.

Perspectiva de Andrew Ng

Si bien Andrew Ng no critica en absoluto la regulación, se preocupa por la dirección que está tomando. Insiste en que «una regulación meditada sería mucho mejor que la ausencia de regulación». Entre los temas que se deben abordar se encuentra la transparencia de las empresas tecnológicas, especialmente en lo que respecta a las redes sociales, para evitar posibles desastres.

A pesar de estas tensiones en torno a la regulación de la IA, Japón ha propuesto una tercera vía: la creación del «Proceso de Hiroshima sobre IA». Esta propuesta plantea una regulación más flexible, pero lo suficientemente concreta como para abordar problemas importantes. El G7 ha aceptado este enfoque, lo que alivia las tensiones entre las regulaciones restrictivas de la Unión Europea y las dudas sobre la normativa en Estados Unidos.

Via Financial Review.