Redes 5G: Conexión de manera segura y con mayor velocidad

Estamos en la era tecnológica, donde una conexión de manera segura y eficaz se hace imprescindible y para eso ha llegado la red 5G. Como ha pasado en otras oportunidades, al momento de implementar una nueva tecnología o invento en el mundo, suelen salir a luz noticias de dudosa procedencia que alertan a las personas y los incitan a creer en los supuestos peligros que traerá su uso; y con las redes 5G no iba a ser la excepción.

Sin embargo, la realidad es que este tipo de telefonía funciona al igual que el 4G y la televisión digital terrestre, por medio de las ondas de radiofrecuencia no ionizantes, las cuales se ha demostrado que son bastante inocuas para los seres vivos.

Las mencionadas ondas de radiofrecuencia no ionizantes son aquellas que nos permiten transmitir cualquier tipo de señal inalámbrica con una conexión de manera segura, tal como la que se recibe desde décadas en los radios y televisores de cada hogar. Aunque no las podamos ver, estas ondas de radiofrecuencia funcionan como autopistas por donde circulan todas las señales inalámbricas, incluido desde el antiguo 2G hasta el novedoso 5G.

Estas autopistas de comunicación (Ondas de radiofrecuencia no ionizantes) siempre son las mismas y estas situadas en la misma frecuencia, lo único que cambia es lo que se transporta. Para darte un ejemplo, la televisión digital terrestre ha sido suplantada del carril por donde circulaba para darle paso a la telefonía móvil, por lo cual en el primer momento se liberó los 800 MHz para darle paso al 4G y luego 700 Mhz para dejar pasar al 5G. Esto quiere decir que, las señales inalámbricas no solo usan la misma autopista, sino que además circulan por los mismos carriles.

Entonces, ¿Es la red 5G tan segura como la 4G?

La respuesta es sí. Las ondas por la que circula la red 4G es la misma por la que circula la red 5G y por la que tránsito la televisión hace algún tiempo. Así mismo las redes 1G, 2G y 3G utilizadas al comienzo de la telefonía móvil también circularon por estas ondas de radio, así que, si el problema estuviese en las ondas de radiofrecuencia no ionizantes, desde los años 80s con la llegada de Moviline a España este sería un peligro latente que ya hubiese afectado a miles de personas.

Las antenas 5G son la solución, no el problema

Hablar sobre ondas de radiofrecuencia tiene que ver con la emisión de radiación no ionizante, aquella que también se encuentra presente en electrodomésticos de uso común como los secadores cabello, los frigoríficos, la radio y los descartados televisores de tubo. Este tipo radiación no es capaz de romper los enlaces moleculares de las células de los seres vivos para causar enfermedades, por lo que permite una conexión de manera segura en nuestros dispositivos móviles.

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No obstante, si quisiéramos disminuir la cantidad de radiación de las ondas, bajar la potencia emitida por las antenas sería la solución principal. Si una antena se ubica muy alejada de la población, debe irradiar con una potencia mayor para lograr una conexión estable, lo que incrementaría el riesgo, si este existiera.

Por consiguiente, aumentando la cantidad de antenas cercanas a la población como se propone con el proyecto del 5G, se consigue que estas emitan a menor potencia y se disminuya la radiación. Sin embargo, situar las antenas de esta forma debe hacerse cumpliendo una serie de parámetros específicos para evitar peligros a la salud.

Estos parámetros indican que las antenas 5G deberán estar ubicadas en torres de 30 metros de altura o sobre edificios en azoteas no transitables a unos 2 metros de altura, puesto que los cálculos del campo electromagnético manifiestan una reducción de la radiación del 95% a dos metros de distancia. Además, antenas irradian en 160º y no afectarían a las viviendas inferiores.