En los últimos años, el diseño de espacios de trabajo ha experimentado una transformación significativa impulsada por la inteligencia artificial (IA). Arquitectos de renombre, como Zaha Hadid Architects, están recurriendo a la IA para encontrar soluciones de arquitectura innovadoras que se adapten a las necesidades de los trabajadores en un entorno laboral en constante cambio.

La IA está ayudando a los diseñadores a cambiar la arquitectura de los espacios de trabajo

Arjun Kaicker, arquitecto y miembro del equipo Zaha Hadid Analytics + Insights (ZHAI), señala que los últimos dos años han sido testigos de un cambio radical en el diseño de espacios de trabajo. Antes, las oficinas solían tener escritorios estándar y un entorno uniforme para todos. Sin embargo, la pandemia ha acelerado la demanda de más opciones, personalización y movilidad por parte de los trabajadores.

La IA está ayudando a los diseñadores a cambiar la arquitectura de los espacios de trabajo.

Para adaptarse a este panorama laboral en constante evolución, Zaha Hadid Architects ha recurrido a la IA para ayudar a sus arquitectos a diseñar mejores edificios de oficinas y espacios que satisfagan las necesidades individuales de los trabajadores. Aunque muchas firmas de arquitectura están utilizando datos digitales de manera similar, Zaha Hadid Architects se destaca por tener un equipo interno dedicado a esta tarea.

Tradicionalmente, el diseño de oficinas se basaba en organigramas y estudios observacionales para determinar la ubicación de los departamentos y empleados. Sin embargo, en la actualidad, con la combinación de trabajo desde casa y desde la oficina, resulta vital optimizar el espacio para evitar áreas infrautilizadas. Por ello, las empresas están utilizando algoritmos y la inteligencia de máquinas para obtener una lectura dinámica y en tiempo real de lo que sucede en el espacio de trabajo.

La arquitectura de espacios de trabajo como factor clave

Sensores inteligentes monitorean a las personas y las condiciones ambientales, como temperatura, calidad del aire, niveles de ruido, humedad, concentración de dióxido de carbono y luz natural. Los arquitectos y diseñadores de espacios de trabajo cruzan esta información para obtener una imagen más precisa de las necesidades reales.

Una vez recopilados los datos, se utilizan para reubicar áreas comunes, como las zonas de café o las despensas, en lugares más concurridos, reorganizar muebles y escritorios, rediseñar la iluminación y asignar a los empleados escritorios que se ajusten mejor a su trabajo. Además, se utilizan particiones de manera inteligente para maximizar el espacio disponible.

Es sorprendente que el diseño de espacios de trabajo no sea más común en los departamentos internos de las firmas de arquitectura. Según Patrik Schumacher, sucesor de Zaha Hadid como principal de la firma, muchas firmas consideran que el diseño de oficinas es más comercial y corporativo, mientras que prefieren enfocarse en proyectos de museos y viviendas. Sin embargo, los espacios de trabajo son fundamentales para generar riqueza y prosperidad.

ZHAI: Diseño del futuro

El equipo ZHAI, liderado por los arquitectos Ulrich Blum y Arjun Kaicker, ha trabajado en más de 100 proyectos de construcción desde su creación en 2015, de los cuales al menos el 60% son oficinas. Su objetivo es hacer que los edificios sean más receptivos y avanzados mediante el uso de nuevas herramientas y tecnologías.

Si bien la IA asistida en el diseño de espacios de trabajo tiene muchos beneficios, la privacidad es una preocupación importante. La recopilación de datos puede plantear problemas de privacidad para los empleados si se utiliza de manera indebida. Aunque los datos se recopilan y se utilizan de forma anónima, es crucial garantizar que no se utilicen para penalizar a los trabajadores.

El diseño de espacios de trabajo está experimentando una revolución impulsada por la IA. La capacidad de recopilar y analizar datos en tiempo real permite a los arquitectos crear espacios más eficientes y personalizados. Sin embargo, también se deben abordar los desafíos éticos y de privacidad para garantizar un uso responsable de la tecnología.

Vía The New York Times.