En un escenario global donde la inteligencia artificial (IA) y las redes sociales plantean desafíos complejos, Australia ha reafirmado su compromiso de avanzar hacia la regulación de ambas áreas, a pesar de la oposición que podrían encontrar en la administración entrante de Donald Trump en los Estados Unidos.

Este compromiso, impulsado por el ministro de Industria australiano, Ed Husic, se centra en proteger a los ciudadanos de posibles riesgos tecnológicos. De este modo, se alinea con otros países que también buscan establecer controles más estrictos.

El enfoque de Australia en la regulación de la inteligencia artificial (IA)

Australia ha comenzado a desarrollar un marco de “guardrails” o salvaguardias para regular el uso de la IA en aplicaciones consideradas de alto riesgo. Así, sigue un enfoque similar al de la Unión Europea.

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La IA plantea cuestiones éticas y de seguridad que preocupan al gobierno australiano. Por ello, ha optado por adoptar un enfoque de control en áreas sensibles como el uso de algoritmos y el impacto social de esta tecnología.

En contraposición, Donald Trump ha señalado que pretende derogar las regulaciones impuestas por la administración de Joe Biden. Alega que restringen la innovación tecnológica y promueven ideales que su administración no apoya.

A pesar de esto, Australia ha decidido avanzar con sus normativas. Considera crucial tener un marco de control sólido para evitar los efectos negativos de la IA en su población.

Colaboración internacional y adaptación local

La regulación de la IA es un tema global, ya que esta tecnología trasciende las fronteras y afecta a diversas economías y sociedades. Ed Husic enfatizó la importancia de trabajar en conjunto con otras naciones en la regulación de la IA. Indicó que Australia colaborará con países que compartan su visión de responsabilidad tecnológica.

Ejemplos de esta colaboración se encuentran en eventos como la cumbre de seguridad en IA organizada por el Reino Unido. Sin embargo, el gobierno de Australia se ha mostrado firme en su enfoque dual. Se armonizarán las políticas cuando sea posible y se adaptarán al contexto australiano cuando sea necesario.

Este equilibrio entre cooperación y adaptación local tiene como objetivo generar confianza entre los ciudadanos en el uso seguro y ético de la IA, asegurando que las normas internacionales se ajusten a las necesidades específicas de la sociedad australiana.

Australia y la regulación de redes sociales contra la desinformación

El gobierno australiano ha presentado una legislación que permite a la Autoridad de Comunicaciones y Medios de Australia exigir a las empresas de redes sociales que fortalezcan sus políticas para combatir la desinformación y la manipulación informativa.

Esta medida busca asegurar que las plataformas tengan mecanismos efectivos para reducir la propagación de noticias falsas y engaños, protegiendo a la sociedad de los efectos negativos de la información no verificada.

Aunque se especula que la influencia de Elon Musk, propietario de la plataforma X, podría incidir en la administración de Trump para presionar a otros países a evitar estas regulaciones, Australia ha manifestado su intención de priorizar sus propias políticas nacionales.

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Foto de Gonzalo Fuentes

La defensa de la libertad de expresión en Estados Unidos y su impacto en la regulación global

Uno de los puntos de discordia en la regulación de redes sociales es la libertad de expresión, valor fundamental en Estados Unidos y punto clave en las relaciones con sus aliados.

El vicepresidente electo, JD Vance, ha instado a los aliados de la OTAN a respetar la libertad de expresión. Sugirió que las regulaciones en redes sociales podrían interferir con este derecho.

Vance afirmó que, es importante que se respeten los valores estadounidenses, y la libertad de expresión es uno de ellos. Este planteamiento refleja las posibles tensiones entre las políticas de libre expresión de Estados Unidos y las de regulación de contenido que otros países, como Australia, consideran necesarias.

Australia ha asumido una postura decidida en cuanto a la regulación de la IA y el control de la desinformación en redes sociales, desafiando las posturas internacionales que intentan minimizar las restricciones en estas áreas.

Vía The Guardian