El expresidente Donald Trump despidió a Shira Perlmutter, directora de la Oficina de Derechos de Autor de EE. UU., en una decisión que ha generado polémica política y mediática.

La noticia fue reportada por CBS News y Politico, y confirmada por el congresista demócrata Joe Morelle, quien calificó el acto como una “toma de poder sin precedentes” y sin base legal. Perlmutter fue nombrada en 2020 por la Bibliotecaria del Congreso Carla Hayden, quien también fue destituida por Trump esta misma semana.

Trump despide directora de Derechos de Autor tras oponerse al uso de obras protegidas para entrenar IA

Conexión con Elon Musk y la inteligencia artificial: ¿Trump despidió a la directora para apoyar a su amigo?

Según Morelle, el despido de Perlmutter se produjo apenas un día después de que se negara a respaldar los intentos de Elon Musk de usar obras protegidas por derechos de autor para entrenar modelos de inteligencia artificial.

Musk, cercano a Trump, estaría interesado en acceder a grandes volúmenes de contenido sin restricciones legales. Esto ha provocado críticas por parte de creadores y expertos en propiedad intelectual.

Elon Musk IA
Foto de Gonzalo Fuentes

Informe clave sobre derechos de autor e IA

La Oficina de Derechos de Autor acababa de publicar un informe en el que advierte que entrenar modelos de IA con contenido protegido podría exceder los límites del uso justo, especialmente si se utiliza con fines comerciales y mediante accesos ilegales.

Aunque el informe sugiere que el gobierno no debe intervenir de inmediato, propone fomentar mercados de licencias y considerar alternativas como la concesión colectiva extendida.

Tensión entre creadores, tecnología y ley

Empresas como OpenAI enfrentan actualmente demandas por infringir derechos de autor, mientras que figuras como Musk abogan por eliminar completamente las leyes de propiedad intelectual.

El caso pone de relieve el creciente conflicto entre el desarrollo de la IA y la protección de los derechos de los creadores, y señala la urgencia de establecer un marco legal claro que equilibre innovación y justicia para quienes producen contenido original.

Vía TechCrunch